Esa cosa que soy


El oráculo de Delfos: Conócete a ti mismo,
¿y qué si soy del tipo de persona que
no me gustaría conocer?
Tibor Fischer.
¿Porqué el autoconocimiento surge como imperativo? ¿Qué debió pasar por la cabeza de algunos para que tal oración se convirtiera en una sentencia en todo el pleno sentido de la palabra? Justamente es algo inevitable, pensar en sí, desde sí y verse condenada a vivir con una misma con el pensamiento como la línea que delimita el círculo, y que mientras más recorre más le va cerrando el paso a una y se mueve y avanza y se estrecha como llegando a un centro que no es más que simplemente un colapso.

Mí utopía

...

En un sueño te me apareciste ayer....y trate de hablar con tu espíritu, para olvidarte, pero más que nada para abrazarte. Aunque se que nunca más podré abrazarte, por lo menos en mis sueños y en mis recuerdos siempre estarás ahí...Con mi corazón te has fusionado inevitablemente…

Construcciones


Si los libros necesitan de la memoria, si el arte necesita del pasado, entonces sólo puedo aspirar a ser un pobre diablo que vive del presente. Tengo tanto que quiero decir, pero me es difícil escribir sin saber lo que ha sido de mí; sin saber que he aprendido, ni que he hecho. ¿O tal vez nunca he sido alguien, talvez nunca he hecho algo y probablemente nunca haré nada ni seré un hombre completo? Existió en mí serenidad lo se por que ahora me acosa; pero esta vez la siento como una extraña perversión, disímil y contradictoria. Estas palabras desaparecerán al ultimo punto que me diga ya no más.

Una extraña inevitable sensación me obliga a seguir escribiendo a seguir perdurando aunque sólo sea para mí y para este instante. Se siente una extraña libertad saber que todo lo que hago ahora es inservible, efímero como mí existencia. No escribo para saber quien soy o cómo evolucionare, sino lo que fui alguna vez, lo que ayer fui, lo que hace una semana pensé; poseo aún algunas imágenes y palabras que ya no reconozco mías y ni siquiera se si son de sueños o de algún loco que me poseyó y me hizo escribirlas.

El pasado me obsesiona porque ya no es mió, por que nunca lo fue, porque sólo recuerdo destellos de un romance, y supongo que en todos los romances sólo queda un halo de nostalgia, tal vez sea eso lo que me impulsa a seguir. Lo que el tiempo hizo de mi no tiene comprensión alguna, lo maldigo y me maldigo por recordar horribles incertidumbres que seguramente alguna vez fueron oraciones con sentido…

Fueron momentos de paz que no recuerdo. Pero se que fueron pacíficos porque sólo me queda una imagen difusa, un sabor que no se parece a mi desayuno. Viví lo que muchos soñaron, y sin embargo sólo recuerdo la banalidad de las palabras. ¿Qué significara que pierda la memoria tan fácil? Y aun más aterrador ¿Qué es la memoria? Sí es que aun esa palabra existe.

Buscando en las pocas pertenecías que tiene este cuarto sin ventanas, este cuarto que ahora que lo miro con claridad me parece ajeno y me es incomprensible cómo pude llegar aquí en primer lugar; Encontré una hoja de papel blanca con escritos qué comparándola con mí letra parecen casi idénticos a no ser por la erré que a veces se confunde con la ese y la ene que a veces parece eme. Tras leer la hoja concluí aunque nunca sabré con exactitud que escribí lo siguiente:

“bastante movimiento hay en este planeta, antes nunca había movimiento solo calma y vacío, ahora el planeta añora su quietud, y los seres que habitan en él buscan a sus antepasados, re huyen solitarios buscando la calma, nos hostigamos de tanto movimiento de tanta vida que los seres de este planeta se van reuniendo con los suyos pero ya no en movimiento si no en vacío y en paz...”

No entiendo esta frase. Intuyo que es desgarradora. Un garabato que aun no entiendo; Leo y la primera palabra que me inquieta es “quietud” ¿Acaso esa palabra existe? ¿Y de que antepasados me habré contado? Ahora mismo me siento hostigado, creo que lo mejor es dormir, despertar, releer y hacer un esfuerzo por recordar; aunque solo sean sensaciones o imágenes dispersas o quizás un sonido, cualquier ausencia que me distraiga de este cuarto sin ventanas…


Abro las cortinas y miro al sol, mi cara se ilumina y mis ojos vacilan antes de acostumbrarse a la luz; Se que estoy en un edificio, en algún piso alto tal vez sea un octavo o un dieciseisavo. El paisaje me resulta familiar, una ciudad ruidosa, bella en su disparidad, cómo si alguien la hubiera inventado con sólo pensarla. Miro la inmensidad de la ciudad y se que ya no puedo voltear atrás se que nunca podré mirar más lejos de ella. Mis ojos son prisioneros del día…

No se sí un amanecer se pueda confundir con un sueño. Ya no tengo más ideas para salir, sólo me queda provocarla, libertad, burlarme de su promesa ¿O me resignaré ante ella? ¿Cuánto tiempo habrá pasado? Tal vez en otra vida fui un emperador, un domador de leones, un cazador de ballenas, un vagabundo ¡Libre!

¿Desdichada vida porque tuviste que darme la mano, no hubiera sido mejor nunca existir?

En un cuarto sin ventanas Leo: “pero ya no en movimiento si no en vacío y en paz...” me siento nauseabundo y terribles alucinaciones cómo destellos vuelven a mí. Me imagino en partes difusas, se que veo mis brazos y un espejo y alguien más…y ahora estoy totalmente sólo, nada hay más allá de mí, ni siquiera un cuarto sin ventanas. Sólo vacío y paz.






Deberíamos de llorar por el hecho de que podemos llorar.